La eterna felicidad de Lartigue

La vida y obra de Jacques Henri Lartigue tuvo un claro objetivo: capturar para siempre los (muchos) momentos de felicidad que transcurrían a su alrededor. Una vez vista la exposición Lartigue: Un mundo flotante que actualmente se exhibe en el CaixaForum de Barcelona, no cabe duda del éxito del fotógrafo francés. No sólo consiguió inmortalizar la felicidad, sino que además el espectador de su obra se lleva consigo una parte de esa alegría…
Lartigue, nacido en 1894, empezó su relación con la fotografía a los 8 años gracias a una cámara regalada por su padre. Desde entonces fotografíó, con asombroso talento, momentos de su infancia acomodada y los juegos de juventud con sus familiares. Ser un niño de 8 años con tu propia cámara en el lejanísimo 1901 debe ser una de las mejores sensaciones que una persona puede disfrutar en toda tu vida.
Mientras las maravillas y avances tecnológicos iban cambiando el mundo, allí estaba la cámara de Lartigue para capturar su esencia y preservarla en sus enormes álbumes de recuerdos. Carreras de coches, los intentos del hombre por conquistar el cielo, el tenis, el esquí… todas las actividades de placer y entretenimiento de principios de siglo fueron objeto de interés para el fotógrafo. Especialmente destacables son las obras realizadas por Lartigue usando cámaras estereoroscópicas, que dan como resultado imágenes que recuerdan al 3D actual. Acercar la mirada a los visores que contienen estas obras es toda una experiencia, ya no sólo por el efecto de profundidad sino también por la magnífica composición que utilizó Lartigue en estas fotografías.







Lartigue forma parte indiscutible del selecto club de los genios de la fotografía. Su hedonismo, su talento y su energía son fuente de inspiración para más de uno (Wes Anderson, por ejemplo).


La exposición del CaixaForum cuenta con más de 200 obras de Lartigue, así como muestras de sus álbumes de recuerdos, diarios y algunas de las cámaras originales con las que capturó cada uno de los momentos más felices de su vida. Una maravilla visual que tiene el extraño poder de hacerte salir de la exposición con una sonrisa en los labios, cosa nada fácil hoy en día.









